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Salud integral del adulto mayor: para todo 2026, el Estado prevé invertir $ 2 millones

Para actividades recreativas, según la última canasta de la Defensoría de la Tercera Edad, un jubilado necesitaría al menos $ 96 mil mensuales. Pero en todo un año –de enero de 2025 a enero de 2026– los haberes mínimos escalaron $ 83.392: contando el bono, pasaron de los $ 335.907 a los $ 419.299.

“El primer ajuste que hace el jubilado es dejar actividades recreativas. Desde ir a un cine, ir a comer una pizza, juntarse con los amigos, hasta salir por un café”, comentó en diálogo con PERFIL Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad. “Es algo que se subestima, pero es uno de los primeros peldaños de la salud, sobre todo mental”, agregó el gerontólogo.

Uno de los estudios específicos más recientes –centrado en este grupo etario– es el que elaboró el Observatorio Humanitario de la Cruz Roja Argentina: para 2024, el 41% de las personas encuestadas consideró que este tipo de necesidades se encuentra poco o nada satisfecho, 5 puntos porcentuales por encima de quienes respondieron de la misma manera ante esta consulta en la encuesta anterior (2022). “En retrospectiva, alrededor del 40% de las personas encuestadas considera que empeoró su situación económica en el último año. Se destaca la pérdida de capacidad adquisitiva para consumir ropa, medicamentos, alimentos y actividades de recreación”, explican. Además, el 66,6% no podía acceder a ningún tipo de terapia.

La importancia que se les da a estos aspectos es, sin embargo, cada vez menor. Hasta 2025, la actividad “Salud integral del adulto y la persona mayor” aparecía en el presupuesto nacional como meta en los programas de “Abordaje de curso de vida” y “Abordaje integral de enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo”, con un total de $ 45,7 millones. En 2026, ese número es de solamente $ 2 millones consolidados para todos los jubilados del país (no para cada uno) y figura nada más que como meta en el primero de los programas mencionados.

En la descripción del segundo programa, figuraba como uno de los objetivos el de desarrollar acciones dirigidas a “promover la actividad física, la alimentación saludable” y otros hábitos y comportamientos que favorezcan a la mejora de la salud integral de las personas. Pero los adultos mayores ya no figuran en este programa. La salud mental, en términos generales, también sufrirá un ajuste de recursos: de los $ 495 millones con los que contaban las acciones de “Apoyo y promoción de la salud mental”, se pasará a los $ 48 millones –una caída del 90%–.

“La recreación es fundamental para la salud”, explicó Semino. “En paralelo, se rompieron también muchas reuniones espontáneas de amigos. Y nadie dice ‘porque no puedo, porque no tengo plata’. Y yo creo que no se lo dice al otro ni se lo dice a sí mismo”.

Pero la realidad es que el poder adquisitivo está resentido. Si se comparan estos números con las estimaciones de la Defensoría de la Tercera Edad que una persona necesita para cubrir los gastos mensuales, para 2025 la entidad consideraba que un jubilado necesitaba un mínimo de $ 912.584 para cubrir sus gastos, con lo que el ingreso más bajo cubría el 36,8% de ese total. A inicios de 2026, con una canasta de $ 1.514.074, ese porcentaje se redujo al 27,6%.

A los recortes en cuestiones básicas, como cantidad de comidas diarias o medicamentos, se suman otros ajustes que no son medibles, pero sí observables. “Los abuelos que podían elegir regalos para los nietos ahora pueden adquirir cosas mucho más elementales, lo que pueden pagar. Y esto a su vez genera una gran frustración”, agregó el especialista.

De lo que se trata, en definitiva, es de calidad de vida. “El gran tema de los seres humanos es la libertad, la autovalía. Todo esto te va quitando la posibilidad de decidir por vos”, concluyó.

La evolución de las jubilaciones. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizó el impacto de las medidas llevadas adelante por la actual gestión de gobierno, desde la implementación de una nueva fórmula hasta el fin de las moratorias. Concluye que el momento elegido para el cambio de fórmula consolidó la caída de ingresos que ya estaban caídos: “La inflación creciente durante 2023, profundizada por la megadevaluación y la desregulación de vastos sectores de la economía tras la asunción de Milei, tuvo consecuencias de enorme magnitud sobre los haberes, que no pudieron seguirles el ritmo a los precios dado que la fórmula de actualización anterior tenía un ‘atraso’ trimestral”. Lo que empezó a regir desde abril fue la fórmula que incrementó las jubilaciones en un 27,38%. Esta modalidad, afirman los autores del estudio, “implicó la recuperación de las jubilaciones del fondo del pozo al que el propio gobierno las había llevado”. Y agregan que, “si bien la fórmula atada al IPC permitió recuperar parte del terreno perdido en el primer trimestre de 2024, podemos concluir que la fórmula anterior, sostenida en el tiempo, hubiera sido superadora para los haberes jubilatorios”. Lo que sostienen desde CEPA es que “se la eliminó intencionalmente antes de que se produjeran las mejoras vinculadas a la temporalidad de su aplicación”.

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