Patricia Bullrich La Libertad Avanza Senado
LLA logró una amplia mayoría para darle media sanción a la reforma laboral. 42 a 30.
Senado
Mayorías en construcción
Tras el triunfo electoral, llegó la reconfiguración. El PJ perdía peso en el Senado aunque conservaba la primera minoría, mientras que en Diputados, tras una serie de garrochazos que engrosaron los dominios de LLA, había una situación de paridad, con cerca de un centenar de manos para cada polo. Con esas matemáticas sobre la mesa, la duda era qué harían los espacios minoritarios, como Provincias Unidas, el PRO, la UCR y los partidos que responden sin intermediación a los gobernadores. Pocos escaños, pero decisivos. Los árbitros para determinar qué proyectos tienen luz verde y cuáles no.
En ese sentido, el movimiento de esos bloques se orientó hacia LLA, para garantizarle votos en dos proyectos que para el Gobierno son clave, en especial la reforma laboral. Era también una prueba de fuego para Patricia Bullrich y para Diego Santilli, que debutaban en el rol de negociadores. Con una estrategia ya analizada, sembrar el proyecto de puntos accesorios que funcionaron como moneda de cambio, lograron que el corazón de la reforma laboral se mantuviera intacta y que los cambios en el texto se centraran en el aparatado fiscal, la caja de los sindicatos o la exclusividad de pagos de salarios a través de bancos.
Concesiones a los gobernadores, a la CGT, a las entidades financieras y a las cámaras empresarias, que no pusieron reparos a los ejes principales: nuevos cálculos de indemnizaciones, creación de bancos de horas, salarios en especies y otras novedades que, según el Gobierno, incentivarán la formalización del empleo, aun con la economía estancada.
Esos apoyos extrapartidarios entusiasman a Milei. En primer lugar, para que los proyectos que tienen media sanción se aprueben sin cambios. La oposición pretende introducir modificaciones a la reforma laboral para que deba volver al Senado. Una picardía para que el Presidente no tenga el proyecto sancionado el 1 de marzo, día de apertura de sesiones ordinarias.
Por ese motivo, puso los pelos de punta a Balcarce 50 las demoras de Victoria Villarruel, titular del Senado, en girar el proyecto a Martín Menem, titular de Diputados. “Hicieron demasiados cambios”, era la justificación en el despacho de la vicepresidenta, quien este fin de semana se reunió además con el riojano Ricardo Quintela, uno de los mandatarios provinciales más opositores. Una forma de mostrarse activa, ya desplazada de su función política parlamentaria dentro del oficialismo.
Pero, sobre todo, este Congreso ameno le abre una ventana a Milei para darle ritmo a otras reformas. En Casa Rosada ya trabajan en la reforma electoral que no logró pasar en el paquete de la ley Bases. Que las PASO dejen de estar “suspendidas” para eliminarse definitivamente. O cuestiones ligadas a la participación y financiamiento de los partidos políticos. En esos temas trabajan en la secretaría Legal y Técnica de María Igarzábal Murphy, funcionaria ligada a Santiago Caputo. “Si un Gobierno no peronista puede aprobar una reforma laboral, puede aprobar cualquier ley”, es el comentario que brotó en los despachos oficiales esta semana. Bajo esa premisa esperan tildar también la ley de Glaciares, el tratado Mercosur-Unión Europea y, cuando llegue, el acuerdo bilateral comercial con los Estados Unidos.
La posibilidad se asienta sobre otro dato político: La Libertad Avanza camina sobre un desierto. Fue paradójico lo ocurrido con la UCR, ya que el partido se pronunció en contra de la reforma laboral, pero sus senadores votaron a favor. También el PRO lanzó un comunicado reclamando que las fintech sean habilitadas a pagar haberes, pero LLA borró esa inclusión, que estaba en el proyecto original. Incluso, desde el entorno de Bullrich dieron una explicación: “Las billeteras virtuales son proveedores de servicios de pago, pero eso no quiere decir que tengan solvencia ni que cumplan con los requisitos adecuados para hacerse cargo del pago de salarios. No tienen ni respaldo del Banco Central, en caso de insolvencia, y no acreditan capacidades financieras para pagar salarios si la empresa se demora en depositar”, explicaron por lo bajo. Lo curioso es que esas mismas consideraciones no hayan sido parte de la primera redacción del proyecto.
Asimismo, el peronismo sigue sin encontrar la brújula. La derrota en ambas cámaras fue categórica, y en la reforma laboral solo pudo añadir los dos votos del oficialismo santacruceño de Claudio Vidal, gobernador con pasado sindical. El PJ no conformó comisiones, no participó en los debates, ni presentó dictámenes propios. Dejó la iniciativa a LLA, y los discursos en el recinto apuntaron por momento más a la interna que a los cambios laborales, o a la representación de los trabajadores. No conformó a los propios la estrategia parlamentaria, en manos del formoseño José Mayans.
Para peor: las 28 bancas del interbloque mermarán más temprano que tarde. Los cinco integrantes de Convicción Federal, con línea en los gobernadores del PJ no K, analizan separarse del scrum de Mayans y seguir por caminos separados. Votaron todos en contra de la reforma, cuando en el kirchnerismo esperaban un comportamiento dispar, a medida de señalamientos posteriores.
La herida quedó abierta tras la aprobación del Presupuesto, cuando hubo desmarques. Ahora, dejarán que se digiera la derrota y luego darán el portazo. Hay comunicación abierta con otros desencantados, con lo que el efecto arrastre podría incluir a otros senadores más. De concretarse ese movimiento, ocurrirá un fenómeno similar al de Diputados: habrá una suerte de empate técnico entre el espacio justicialista, que quedaría con 23 escaños, y LLA, muy cerca, con 20. Si a los violetas se sumaran los tres del PRO, la paridad pasaría a ser absoluta.
En ese escenario, volverán a definir las votaciones los provincialismos de Neuquén, Misiones o Salta, que por ahora se muestran cercanos al Gobierno. También, claro, el radicalismo.
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El uso de la capacidad instalada tocó mínimos en 21 meses en diciembre, y cerró el año con un 53,8%.
La economía no acompaña
La pregunta es si esas alianzas serán duraderas. Pareciera que siempre queda margen para el movimiento pendular, tal como ocurrió el año pasado. La diferencia, acaso, es que en estos primeros dos años Milei necesitaba de aliados para alcanzar el tercio en los recintos, un número corto pero necesario para blindar vetos y evitar un intento de juicio político, por caso. Ahora, lo que puede ponerse en juego es la mayoría circunstancial y el quórum.
Los tiempos políticos pueden cambiar en función de los económicos. Esta semana el dólar siguió a la baja, una baja que podría incluso haber sido más pronunciada de no ser por las compras del Banco Central. Esta semana adquirió u$s615 millones, el mayor monto en un año, necesario para la acumulación de reservas que exige el FMI.
Ese fue el dato positivo. Los problemas llegaron en otros frentes. En el bursátil, el S&P Merval cayó a mínimos en tres meses y el riesgo país volvió a estar por encima de los 500 puntos. Es cierto, se debe más a las turbulencias internacionales que al clima local, como mencionaban los operadores bursátiles el jueves y el viernes, haciendo referencia a las caídas de las empresas tecnológicas en EEUU. Pero, en un sistema aún endeble, los soplidos externos impactan con fuerza. De hecho, la bolsa argentina cayó más que las de los países vecinos.
Pero, por fuera del microclima de la city, la inflación de enero fue de 2,9%, la máxima en diez meses pese a que no se aplicó la nueva medición que había elaborado el extitular del INDEC Marco Lavagna. Una tensión en el relato pero también en el bolsillo.
Asimismo, los salarios registrados -públicos y privados- cayeron más de 2% real en 2025, con una fuerte baja durante diciembre, ya que aumentaron un 2% nominal frente a una inflación del 2,8%, según informó el INDEC esta semana. “De cara al 2026, el arrastre estadístico del mes de diciembre, es decir bajo el supuesto que esos salarios reales se mantengan durante todo 2026, la situación del poder adquisitivo sería la siguiente: empleados privados formales tendrían una caída real de 1,0%, empleados públicos nacionales una caída del 4,3% y empleados públicos provinciales una caída del 1,8%”, dijo el economista Nadín Argañaraz.
En paralelo, la industria encendió todas las luces de alarma. Es que el uso de la capacidad instalada tocó mínimos en 21 meses en diciembre, y cerró el año con un 53,8%. Traducido: la mitad de las instalaciones productivas están ociosas. Quizás, este indicador sea un mal augurio para la creación de empleo, por más que la reforma laboral le dé, una vez sancionada, más facilidades a los empleadores. Este estado de situación derivó en que la UIA llevara un plan a Luis Caputo este viernes. “Si no se reactiva el consumo, si no hay crecimiento, el programa económico no aguanta y esto termina mal”, fue es la reflexión de uno de los empresarios más importantes del país ante la consulta de Ámbito, al terminar el encuentro.
En ese sentido, una reciente encuesta de Proyección Consultores mostró una imagen que resume el contexto actual: el 70% de los consultados dijo que su situación económica empeoró o está «igual de mal». Y, en términos de expectativas a futuro (el combustible de la política) el 60% creen que se mantendrá peor o tan mal como ahora en los próximos seis meses.
El llamado dialoguismo se nutre también de ese termómetro. El acompañamiento actual es político, pero su sostén es económico. Y si ese sostén se debilita, la aritmética parlamentaria puede volver a cambiar. Milei logró, por ahora, domesticar al Congreso. El desafío es que la economía no lo indiscipline.
