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El partido por el tercer puesto y la despedida de Cheika: el punto de partida para la próxima versión de Los Pumas

Los Pumas se encontraron en París con una derrota demoledora. No fue la de Marsella, ante Inglaterra en el primer partido del Grupo D, porque después de ese debut el grupo tradujo cada partido en una final para intentar acceder al objetivo con el que llegaron: la final.

La idea era llegar al último partido para tener chances de grabar el nombre en la Webb Ellis con fecha de 28/10/23. La caída ante los All Blacks les quitó esa posibilidad. Por eso son derrotas diferentes y tallan de distintas maneras a un grupo que le resta una semana de convivencia y que luego se disolverá.

En el futuro inmediato está el partido por el tercer puesto y ese será el legado de los 33 -o 34 si se cuenta a Pablo Matera-, para el proceso que inició Michael Cheika y dejará en manos de uno de sus actuales colaboradores. Quedará un núcleo de jugadores, pero algunos le pondrán en Francia su punto final a la Selección. Llegarán nuevos y tomarán la posta del liderazgo nuevos apellidos. Los Pumas comenzarán el recambio con la mirada puesta en Australia 2027, el próximo Mundial.

En principio las bases de ese recambio dejan a Los Pumas entre los cuatro mejores del mundo, a diferencia del comienzo del ciclo anterior: Mario Ledesma no logró superar la fase de Grupos del Mundial de Japón. El punto de partida de 2023 supone un recorrido distinto al de una “reconstrucción”. De algún modo, el partido del próximo viernes será el puente entre este grupo y el que se construya.

«La decepción es muy grande», admitió Corcho Fernández Lobbe. Fotos Emmanuel Fernández/ Enviado especial“Es la última vez que este grupo tiene un partido más, no sé sabe nunca que es lo que pasa después (de un Mundial)”, admitió Juan Martín Fernandez Lobbe, uno de los ayudantes de Cheika, que podría tener continuidad en el staff que probablemente pase a comandar Felipe Contepomi.

Fue Corcho quien, en el tradicional contacto con la prensa vía zoom al día siguiente de los partidos, trazó un panorama de cómo se encuentra el equipo después de la paliza de los All Blacks.

“La decepción es muy muy grande. No veníamos a jugar siete partidos, veníamos a jugar la final y no se pudo”, admitió sin lugar para una primera mirada positiva, que sí se permitió con el correr de los minutos. “Pero tenemos muy claro, y ayer (en el vestuario tras el partido ante All Blacks) quedó claro que terminar con una medalla colgada no es lo mismo que no hacerlo”, indicó para señalar el nuevo objetivo de Los Pumas.

A diferencia de la derrota ante Inglaterra que disparó una autocrítica poco detallada por parte del staff de entrenadores, la de Nueva Zelanda tuvo en la voz de Fernández Lobbe un pormenorizado análisis que explicaron el final del sueño finalista.

Ardie Savea intenta frenar a Marcos Kremer, acaso los únicos que le pusieron un freno al entrerriano. Fotos Emmanuel Fernández/ Enviado especial Ardie Savea intenta frenar a Marcos Kremer, acaso los únicos que le pusieron un freno al entrerriano. Fotos Emmanuel Fernández/ Enviado especial “Lo que tiene el rugby en este nivel es que a veces no te puede salir bien algo y esos momentos son aprovechados por equipos como Nueva Zelanda… A estos muchachos, no les podés dar una. Lo digo y se me viene a la cabeza esto: fueron 180 segundos, el final del primer tiempo y el inicio del segundo. Pasaste de un 6-15 a un 6-27: a los 39 minutos del primer tiempo a partir de un scrum, line, try; en el reinicio, mala recepción de salida, knock on, scrum y try”, graficó la clave de la derrota.

A Los Pumas les queda una mudanza. El domingo se mudarán nuevamente de hotel, ya que la logística de World Rugby implica cambio de morada en cada instancia final. El lunes tendrán la primera jornada de entrenamientos, probablemente en otro complejo. Pero a diferencia de la etapa anterior, ya no hay quejas.

A diferencias del resto de las “finales”, esta es tangible. Tiene una medalla a la que se accede con un triunfo. Es mejorar la posición entre los cuatro que quedaron al tope de los 20 que lo comenzaron y para la Argentina es alcanzar su mejor ubicación, la conseguida en 2007. Fernández Lobbe sabe de qué se trata: estuvo en las dos semifinales anteriores y se colgó la medalla y quedó cuarto en 2011.

“Después llegará el tiempo de análisis, tal vez dentro de un mes habiendo terminado terceros o cuartos. Hoy, terminar entre los cuatro mejores es buenísimo. Pero si terminás tercero es porque te repusiste de un golpazo con los All Blacks. Ese sería un ladrillo más en esta construcción. Buscamos mejorar y seguir para adelante. Sacando que ya es un gran Mundial, ir el viernes con una determinación total a buscar el partido con nuestras armas, y ganarlo, sería un muy buen cierre, distinguió.

Sangre, sudor y lágrimas, nunca una descripción tan gráfica.  Fotos Emmanuel Fernández/ Enviado especial Sangre, sudor y lágrimas, nunca una descripción tan gráfica. Fotos Emmanuel Fernández/ Enviado especial Por eso, no habrá un XV de rotación. No será, como ante Chile, un partido para que los 33 sumen experiencia en el Mundial. Cheika pondrá a quien considere que es el equipo más competitivo para lograr el tercer puesto. Y los únicos cambios que mostró en la fase final se circunscribieron al medio scrum. Son tres, Lautaro Bazán Vélez que terminó como fija en el banco para el recambio de los partidos y Tomás Cubelli y Gonzalo Bertranou que entran y salen de los 23 de un partido para el otro.

“Estoy convencido que el equipo tiene el foco y determinación para salir a tener un excelente partido y ganar el viernes. Se los vi en la cara, en las expresiones y lo pude sentir. Van a estar los 23 que consideremos que estén mejor preparados. Estamos en el proceso de analizar y digerir lo que pasó. Es prepararnos, como dicen en Francia, para la pequeña final, pero sigue siendo una final para nosotros”, distinguió Corcho.

Los Pumas intentarán en una París apática para el Mundial, porque ya no tiene a Les Bleus, igualar su mejor ubicación. El partido que no quieren jugar los multicampeones -o los dueños del circo, como graficó el uruguayo Pablo Lemoine-, será el más importante de los siete que Los Pumas habrán disputado en Francia 2023. Y a partir de allí, preparar el próximo salto.

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