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“No vamos poder salir a la calle”, la frase que sonó en la UBA sobre el plan Milei y la dolarización

El jueves antes de las PASO la Universidad Torcuato Di Tella organizó una charla sobre dolarización que hasta entonces no parecía un debate prioritario. “¿Dolarización para bajar la inflación? ¿y hacer de esto una charla?”, bromeó un profesor de renombre aquel día.

Quizá razón no le faltaba. El propio Juan Pablo Nicolini, economista de la UTDT y uno de los tres expositores (junto a Constantino Hevia y Emilio Ocampo, principal impulsor de la dolarización para la Argentina, además de Javier Milei), planteó aquel día: “Somos uno de los pocos países, si no el único, que discute este tema”.

72 horas después pasó lo que la mayoría no vio venir: ganó Javier Milei y la dolarización ocupó el lugar central en la agenda económica. Ocampo le dijo a Clarín el mismo domingo a la noche que no estaba en los equipos de LLA. Hoy Ocampo es candidato a presidente del BCRA si Milei gana.

El jueves pasado sucedió algo similar. Pero esta vez el debate fue en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, en vísperas de la elección general y ahora el tema despierta una curiosidad entre los estudiantes como pocas veces. La sala, los pasillos y las puertas estaban explotadas de jóvenes que fueron escuchar la charla “¿Conviene dolarizar?”. Expusieron dos economistas a favor del plan Milei (Manuel Calderón, miembro del equipo de Ocampo, e Iván Carrino, titular de YCYAsociados) y dos críticos (Martín Rapetti, director de Equilibra, y Marcos Dal Bianco, economista jefe del BBVA). Todos profesores de la UBA. Moderó el director de la carrera, Sebastián Katz, además ex viceministro.

Por qué sí hay que dolarizar

Calderón y Carrino arrancaron.

El primero argumentó de manera muy similar a Ocampo en UTDT. Que los gobiernos argentinos demostraron incapacidad a la hora de generar credibilidad en el manejo de la política monetaria. Y que aun cuando se buscó compensar esa falencia mediante el compromiso de cumplir reglas y metas, la Argentina terminó rompiéndolas.

El plan que propone Milei genera dos virtudes según Calderón: una ventana de oportunidad para que un gobierno haga las reformas que hacen falta en Argentina (fiscal por ejemplo) y “un candado” a los próximos gobiernos que vengan en el futuro y tengan preferencia por financiarse con la emisión. Ocampo está trabajando de hecho con un grupo de abogados en un paraguas legal que ‘la casta’ no pueda revertir.

Carrino trató de responder el argumento de que Argentina no puede dolarizar porque no tiene reservas o dólares suficientes. Sin duda una de las críticas favoritas de los antidolarizadores. El economista puso como ejemplo el funcionamiento de un régimen de tipo de cambio fijo, respaldado por la base monetaria con reservas y que no necesariamente todo el mundo va corriendo a retirar los depósitos. “Eso se llama confianza y se logra dejando en claro que se cumplirán los compromisos futuros. La dolarización quizá no sea perfecta pero tercerizar la política monetaria no es descabellado y no hace falta tener todos los dólares”.

Por qué no hay que dolarizar

A su turno, Dal Bianco citó una lista de evidencia empírica sobre qué cosas pasa con la dolarización: las economías dejan de contar con una política para amortiguar shocks externos, los países no necesariamente adoptando reformas estructurales ni tampoco emprolijan sus cuentas públicas. “Ecuador por ejemplo reestructuró dos veces su deuda soberana”.

Rapetti, por su parte, argumentó que “se dice que hay que dolarizar porque eso te vuelve creíble. Pero justamente dolarizamos porque no somos creíbles” y que ese paso no te asegura que uno vaya a serlo como le pasó a Ecuador en lo fiscal que subió el gasto público. Otro miedo para Rapetti es que Argentina experimente un proceso de apreciación cambiaria brutal luego de la dolarización y eso genera un problema de sector externo como le pasó a Grecia 15 años atrás.

Grecia salió de esa crisis bajo el régimen monetario del euro, una moneda que se administra desde Frankfurt, sede del Banco Europeo, en base a deflación y recesión. “La híper es la premisa de la dolarización porque licua los pasivos del BCRA pero se trata de un proceso incierto porque no sabemos si un gobierno más minoritario que el de Mauricio Macri en 2015 podrá pasar las reformas que complementen el plan -siguió Rapetti-, hay peligros en este proyecto y si atravesamos una híper no vamos a poder salir a la calle”.

Calderón y Carrino rechazaron que el precio del dólar tenga que subir mucho más de la zona de los $ 1.000 y que una dolarización no puede justificar ensayar una híper controlada. Hace poco la agencia Bull Market, de Ramiro Marra, señaló que el dólar subiría a $ 1.300 con el Plan Milei, con una inflación mensual que rondaría 50%.

¿Habrá balotaje de debates sobre dolarización después de los primeros en UTDT y UBA? ¿Se viene el tercero?

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